SER DOCENTE

Se ha viralizado una carta de un docente uruguayo que podrán leer en este link:

http://www.infobae.com/…/la-carta-del-profesor-uruguayo-qu…/

Entiendo que este profesor tiene todo el derecho a expresar sus sentimientos y a decidir en consecuencia. Nada que reprocharle ni mucho menos calificar.

Soy profesor de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires desde el año 1988 y he vivido desde el inicio este proceso que describe en su artículo sobre la conducta del alumno en el aula.

En la docencia, en reiteradas ocasiones, nos encontramos ante situaciones comparables a enseñar a “hacer tallarines a gente que no tiene idea lo que es la harina ni el huevo”.

Muchas veces, cuando me dirigía a clase, recordaba la canción de Charly García que decía: «para quien canto yo entonces, si los humildes nunca me entienden y si los que saben no necesitan que les enseñe».

Para quien enseño yo entonces?, me preguntaba. Un día, un gran profesor me respondió con el siguiente relato:

«Un hombre tomaba todas las mañanas el mismo colectivo para ir a su trabajo y coincidía con una señora que siempre se sentaba junto a la ventanilla, quien abría una bolsa desde donde sacaba y arrojaba a la calle algo que parecía ser semillas. Todas las mañanas.
Un día, este señor le pregunta: Señora, qué es lo que arroja todas las mañanas a la calle?
La señora le respondió: semillas de flores.
Pero señora, le dice este hombre, en la calle las semillas no florecen, casi increpándola.
En una oportunidad, este hombre dejó de ver a la señora. Luego de un tiempo, al subirse al colectivo, le pregunta al chofer, ya que era por todos conocida, si sabía por qué la señora no tomaba más el colectivo, quien le responde: me dijeron que falleció.
Apenado el hombre, se sienta a la ventanilla del colectivo rumbo a su trabajo y luego de un momento, en un pequeño rincón de tierra en una vereda, observó que había florecido una flor de las semillas.
Eso es la docencia, aunque florezca una sola flor, vale la pena»

Es cierto, quienes se interesan son una pequeña minoría, pero es muy importante que esos jóvenes encuentren aliados en el camino que están eligiendo. Y mucho más aún dentro de la educación pública.

Y los demás?No es tarea de un docente luchar contra la tendencia social, sólo puede expresarla en el aula, lugar «sagrado» de la educación, y buscar nuevos mecanismos de enseñanza para motivar al alumno.

Es así de básico el resumen de nuestra función como docentes: arrojar semillas.